| Foto de Marce desde El Manzano |
12 de agosto de 2026
La fiebre del eclipse también nos llegó a estas tierras, no podía ser menos ya que estábamos en una zona privilegiada para su visión.
La noche anterior, para abrir boca, un aficionado a la astrología nos dio una entretenida y formativa charla sobre todo lo relacionado con el eclipse. El Gimnasio de las Escuelas esta ababarrotado de público y todos salimos muy contentos con la presentación.
Llegó el día señalado y todos los cerezanos y visitantes, que fueron muchos, ya teníamos más o menos elegido el sitio desde donde lo íbamos a ver. La verdad es que casi cualquier lugar era bueno. Había millones de localizaciones perfectas, así que unos lo vieron desde la Chopera, y no tuvieron que moverse, otros subieron andando hasta el Castillo. Y la mayoría nos fuimos más lejos: Alto Recilla, La Lomilla, El Perrillo, el Camino de Cuenco etc... pero el emplazamiento estrella fue el Alto Rudera, en la zona de Revillalbardo. Había tantos coches y gente que parecía la Romería de San Vitores. Y para completar, la mayoría íbamos preparados con mesas, sillas, bebida, comida. Por tener, teníamos hasta un coche de Protección Civil. El ambiente era excelente, estábamos todos emocionados. Ahora, eso sí, para el que quisiera paz y sosiego no era el mejor sitio. Se fueron cumpliendo lo tiempos marcados y enseguida la sombra de la luna empezó a mordisquear al sol, Así que poco a poco el sol se fue cubriendo por completo y durante unos 90 segundos pudimos disfrutar de un momento excepcional que nos brindó la naturaleza. No faltaron, aplausos, fotografías y sobre todo disfrute. Una gozada.
El sol fue apareciendo otra vez poco a poco y enseguida se perdió en el ocaso pudiendo disfrutar de una bonita puesta de sol.
La noche anterior, para abrir boca, un aficionado a la astrología nos dio una entretenida y formativa charla sobre todo lo relacionado con el eclipse. El Gimnasio de las Escuelas esta ababarrotado de público y todos salimos muy contentos con la presentación.
Llegó el día señalado y todos los cerezanos y visitantes, que fueron muchos, ya teníamos más o menos elegido el sitio desde donde lo íbamos a ver. La verdad es que casi cualquier lugar era bueno. Había millones de localizaciones perfectas, así que unos lo vieron desde la Chopera, y no tuvieron que moverse, otros subieron andando hasta el Castillo. Y la mayoría nos fuimos más lejos: Alto Recilla, La Lomilla, El Perrillo, el Camino de Cuenco etc... pero el emplazamiento estrella fue el Alto Rudera, en la zona de Revillalbardo. Había tantos coches y gente que parecía la Romería de San Vitores. Y para completar, la mayoría íbamos preparados con mesas, sillas, bebida, comida. Por tener, teníamos hasta un coche de Protección Civil. El ambiente era excelente, estábamos todos emocionados. Ahora, eso sí, para el que quisiera paz y sosiego no era el mejor sitio. Se fueron cumpliendo lo tiempos marcados y enseguida la sombra de la luna empezó a mordisquear al sol, Así que poco a poco el sol se fue cubriendo por completo y durante unos 90 segundos pudimos disfrutar de un momento excepcional que nos brindó la naturaleza. No faltaron, aplausos, fotografías y sobre todo disfrute. Una gozada.
El sol fue apareciendo otra vez poco a poco y enseguida se perdió en el ocaso pudiendo disfrutar de una bonita puesta de sol.
La mayoría de la gente se bajó para el pueblo pera unos pocos grupos continuamos hasta que se hizo de noche cerrada. Para completar la jornada, disfrutamos de una magnífica noche estrellada y de la presencia de unas cuantas perseidas. Quién puede pedir más.
Ahora esperaremos unos trescientos años o así y volveremos a disfrutar de otra noche parecida.
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