domingo, 18 de agosto de 2019

UNA MAÑANA CON LOS QUINTOS

Los quintos con Villalba al fondo
17  de agosto de 2019
Hace un tiempo me dijo Esteban que si podía hacerles una visita guiada la mañana de su quintada. A mí me sorprendió un poco ya que no es una actividad que haya realizada nunca una quintada, pero le contesté que estaría encantado de acompañarles.
Llegó el día y quedé a las once y media con ellos en La Italiana. La mañana era espectacular, demasiado calor para el paseo por el Castillo, pero bueno, los 10 quintos presentes estaban animosos y comenzamos la visita guiada en la plaza del frontón, junto al escudo.
Yo pensaba que igual no estaban muy interesados, pero la vista se animó enseguida, entre los que para ellos era una novedad y los que el recorrido les traía buenos recuerdos de su infancia y juventud, la visita se fue animando y resultó muy amena.
Hicimos el recorrido completo, con las paradas y explicaciones habituales. El puente, el Mesón, la Parada, la Plaza, el cementerio viejo, el Mirador, la nevera, las cuevas, la iglesia de Villalba, por cierto, al abside le queda otro invierno para que se venga abajo del todo.
Eran casi las dos y dimos por terminada la visita, así que bajamos para el pueblo, aunque antes paramos en uno de los rincones más curiosos y bonitos del pueblo, las tres casas que hay debajo del Castillo, allí Conchy y Felipe, además de ofrecernos agua para refrescar nos enseñaron el jardín que tiene preparado.
Bajamos a los bares, y allí dejé a los quintos que se fueron a echar un vermú y seguir con su fiesta.
Una visita de lo más agradable.
















sábado, 17 de agosto de 2019

SUBIDA AL POZO NEGRO

Foto de grupo delante del Pozo Negro.
16 de agosto de 2019
La subida al Pozo Negro ya en un clásico, y como tal no podía perdérmelo.  El año pasado no pude ir por problemas de rodilla y este año lo cogí con ganas.
Los 24 voluntariosos caminantes nos juntamos en el Frontón a las ocho de la mañana y una vez repartidos en los diferentes coches emprendimos el camino hasta Fresneda, haciendo una paradita en la panadería de Belorado para comprar el pan.
Llegamos a Tresaguas y dejamos los coches en el albergue. El día era espléndido, muy soleado y la temperatura muy buena. Nos hicimos la foto oficial y para arriba. Los primeros tres kilómetros los hicimos por una pista paralela al Tirón. Es el tramo menos bonito del recorrido y la verdad es que se hace largo. Nos concetramos en la bajada al Tirón y todos en unión iniciamos la subida por un magnífico hayedo bordeando al Tirón, el cual le cruzamos un par de veces siguiendo la senda marcada. Volvemos a concentrarnos antes de hacer la subida fuerte. Nos armamos de valor y poco a poco, cada uno a su tran tran, subimos el duro repecho hasta llegar al alto.  Dejamos atrás el hayedo y entre brezos y otros arbustos llegamos al Pozo. Esta vez he llegado de los primeros y como la mañana estaba esplendida cumplo con el rito de pegarme un gratificante y refrescante baño en las frescas agua del pequeño lago.
Ya han llegado todos y se han puesto a almorzar, me uno a ellos y me como un buen almuerzo  en buena compañía. Compartimos espacio con un grupo de caminantes de Fresneda.
Dos del grupo  suben al  Otero   y los demás nos quedamos un rato, unos charlando y otro bañándose. Ya se va haciendo la hora, nos hacemos la foto de grupo, y cuando vemos bajar a los dos valientes emprendemos la bajada. El primer tramo es peligroso y hay que bajarlo con tiento, pero después de esto la bajada es sencilla y podemos disfrutar del precioso hayedo y de los recovecos que hace el Tirón. 
Son más de las dos y ya estamos todos sin ninguna novedad donde estaban los coches. Vuelta al pueblo y la mayoría disfrutan de una suculenta y abundante paella, completada con unas costillas al horno.
Las fotos son mías, de Álvaro, María y Paco.
Jornada perfecta.