| Grupo de danzadores con la maestra y los músicos |
27 de agosto de 2026
Para que vayan cogiendo tablas, y estén preparados el año que les toque, un nutrido grupo de chicos y chicas han estado, durante buena parte del verano, ensayando con Pili, sempiterna maestra de danzas. A las ocho en punto subían a la casa de la Pili y allí, a ensayar duro. Y bien que lo han aprovechado. Increíble pero cierto. Han aprendido a danzar y a bailar las dos pasadilla, el pelele y varios traqueados. Y además lo hacen muy bien.
Finalmente quedaron formadas dos cuadrillas completas de nueve cada una. Mejor imposible. Las dos cuadrillas son mixtas. Ya sabemos que en Cerezo no hemos tenido nunca problemas con que las chicas sean danzadoras. Nos parece hasta mejor. Lo que se sigue manteniendo a ultranza es el uso de chicos y chicas del tradicional pantalón blanco. En muchos pueblos de la comarcas las chicas van con falda. Cada uno tiene sus hábitos, y a nosotros nos parece muy bien así.
La cuadrilla veterana sigue a pleno rendimiento, así que los acontecimientos tradicionales estaban cubiertos, pero los jóvenes tenían que demostrar al pueblo todo lo que habían trabajado y aprendido, así que aceptaron la idea de la maestra de salir en un par de pasacalles.
Dicho y hecho. A las diez estaban todos preparados con un m montón de padres, madres, abuelos, abuelas y otros familiares. Un pasacalles de lo más concurrido.
Lo primero sesión de fotos para la posteridad y enseguida arrancaron. Qué emoción y que bien lo hacían. A más de uno se nos escapó alguna lagrimilla o algún hipo de la emoción.
Llegamos a la Residencia e improvisamos una miniprocesión. Las dos cuadrillas, frente a frente, bailaron el pelele, hicieron los brindis y una fila se dio la vuelta el Santo. Una pasada.
Subimos por el pecho Perola dirección a la Plaza, bajamos por el Cuartel hasta donde la Pili y allí bailaron la pasadilla y las pesadillas, hicieron los brindis y completaron la otra fila las vueltas del Santo. Un pequeño refrigerio ofrecido por la maestra, bajamos por la calle Mayor y vuelta al Ayuntamiento donde finalizó el pasacalles. El sábado repitieron el pasacalles y esta vez cruzaron el río hasta Glera y después bajaron al Barrio de Villarrica.
Una maravilla.
Finalmente quedaron formadas dos cuadrillas completas de nueve cada una. Mejor imposible. Las dos cuadrillas son mixtas. Ya sabemos que en Cerezo no hemos tenido nunca problemas con que las chicas sean danzadoras. Nos parece hasta mejor. Lo que se sigue manteniendo a ultranza es el uso de chicos y chicas del tradicional pantalón blanco. En muchos pueblos de la comarcas las chicas van con falda. Cada uno tiene sus hábitos, y a nosotros nos parece muy bien así.
La cuadrilla veterana sigue a pleno rendimiento, así que los acontecimientos tradicionales estaban cubiertos, pero los jóvenes tenían que demostrar al pueblo todo lo que habían trabajado y aprendido, así que aceptaron la idea de la maestra de salir en un par de pasacalles.
Dicho y hecho. A las diez estaban todos preparados con un m montón de padres, madres, abuelos, abuelas y otros familiares. Un pasacalles de lo más concurrido.
Lo primero sesión de fotos para la posteridad y enseguida arrancaron. Qué emoción y que bien lo hacían. A más de uno se nos escapó alguna lagrimilla o algún hipo de la emoción.
Llegamos a la Residencia e improvisamos una miniprocesión. Las dos cuadrillas, frente a frente, bailaron el pelele, hicieron los brindis y una fila se dio la vuelta el Santo. Una pasada.
Subimos por el pecho Perola dirección a la Plaza, bajamos por el Cuartel hasta donde la Pili y allí bailaron la pasadilla y las pesadillas, hicieron los brindis y completaron la otra fila las vueltas del Santo. Un pequeño refrigerio ofrecido por la maestra, bajamos por la calle Mayor y vuelta al Ayuntamiento donde finalizó el pasacalles. El sábado repitieron el pasacalles y esta vez cruzaron el río hasta Glera y después bajaron al Barrio de Villarrica.
Una maravilla.
Felicitaciones a la maestra y a todos los danzadores y danzadoras.
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